A pesar de haber condenado la violencia utilizada por el régimen de Muamar al Gadafi para sofocar las revueltas, el Gobierno chino confía en una restauración "de la estabilidad y el orden de manera pacífica". "La comunidad internacional debe apoyar la resolución 1970 (del Consejo de Seguridad de la ONU) y apostar por el diálogo y la paz como forma de resolver conflictos, así como garantizar el retorno de la estabilidad y el fin de la violencia", ha añadido.
La iniciativa franco-británica, en caso de seguir adelante, afronta un clima hostil en el seno del Consejo de Naciones Unidas, ya que además de China, también Rusia rechaza la intervención militar y EE UU tiene reticencias en implicarse militarmente en el conflicto libio.
El Consejo de Seguridad impuso el pasado 26 de febrero sanciones económicas al régimen del dictador libio, Muamar el Gadafi, y pidió a la Corte Penal Internacional (CPI) que investigue la posible comisión de crímenes contra la Humanidad durante la represión de las protestas populares contra el Gobierno de Trípoli. La portavoz chino ha añadido que lo que debe primar en la actual situación libia es "asegurar la integridad de los ciudadanos, los cuales deben ser escuchados y respetados".
A favor de la exclusión aérea
La debilidad de los rebeldes ha acelerado los planes de intervención militar. Estados Unidos busca el apoyo de la ONU. A este bando se ha sumado el secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica, Ekmeleddin Ihsanoglu. El representante de la Conferencia Islámica ha "unido su voz a las voces que piden la creación de una zona de exclusión aérea en Libia", según informa la BBC. Durante una reunión de emergencia en Arabia Saudí de este organismo que agrupa a 56 países, Ihsanoglu ha pedido que "el Consejo de Seguridad de la ONU cumpla con sus obligaciones en esta materia".
Por su parte, el Gobierno japonés ha aprobado este martes un paquete de sanciones contra el Gobierno libio, que incluyen la congelación de bienes y la prohibición de entrada a los máximos dirigentes del régimen, en conformidad con la resolución 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU, según informó la agencia estatal de noticias, Kiodo.
El Ejecutivo de Naoto Kan ha decidido, con efecto inmediato, congelar los bienes de Gadafi, y de otros cinco dirigentes, así como vetar la entrada en Japón de estos y de otros diez responsables del régimen.
Cortesía: El País